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Entrevista >> Juan Ordeix
El juego de la mente
Por Milena Marcovecchio. Fotos: Alejandro Simik
Conoció el sabor del éxito con sólo 24 años. Con el sello de Campeón Mundial de Magia en la categoría Ilusionismo 2006 recorre el mundo. Juan Ordeix, el argentino al que David Copperfield le puso el ojo.
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“Me acaba de pasar algo raro, antes de venir para acá me encontré con dos amigos a tomar un café, la cuenta salió 25 pesos, ¿un poco cara, no? Pero bueno, igual decidimos dejarle dos de propina, así que cada uno puso diez pesos. El mozo nos dio dos de vuelto. Si los tres pusimos diez cada uno, ¿dónde está el peso que falta?” Así, casi sin mediar saludo, se presentó Juan Ordeix a la entrevista. Sin necesidad de un gran público de por medio su puesta en escena es permanente, su capacidad para captar la atención le es innata. Hoy, con 25 años, lleva cargado en su espalda el Campeonato Mundial de Magia que se realizó en Estocolmo, Suecia en 2006, en el que no sólo cautivó al jurado sino también captó la atención de unos de los mayores exponentes a nivel internacional: David Copperfield, quien no dudó en conectarse con él para comprarle el truco con el que ganó la competencia y que según contará más adelante, siguen en la etapa de negociación. Pero, ¿quién es este mago que con su corta edad ya conoció el éxito de ser el mejor en lo suyo, que desafía a tarotistas y adivinos y que eclipsó, casi sin querer, las largas trayectorias de otros magos argentinos?

RP ¿Es cierto que podés leer la mente?
JO_ Es cierto y te lo puedo demostrar ahora mismo...

RP ¿Qué estoy pensando?
JO_ En este momento estás muy metida en la nota.

RP Sigamos con la nota entonces. ¿Cómo se vive siendo Campeón Mundial de Magia para un argentino?
JO_ Y la verdad que fue una alegría porque competir de repente contra alemanes, ingleses, estadounidenses, que llegan con sus camiones plateados, llenos de gente, de producción; y bueno, haber ido nosotros que éramos un equipo chico y haber ganado, fue un regocijo importante.

RP ¿Cómo estaba compuesto tu equipo?
JO_ Trabajo con un ‘coach’ que es ‘Mister Daba’, él es el director; ‘Hato’ que se dedica a la ingeniería de los trucos, y también tengo ayuda en lo que es teatro y puesta en escena.

RP ¿Cómo llegaste armar ese equipo de trabajo?
JO_ Primero estudié magia con Jorge Rivak, también estudié con Kartis y en la escuela de Adrián Guerra. Después me puse a trabajar con Daba y realicé una especialización afuera. Pero en realidad me vuelco al mentalismo cuando mi madre empieza a estudiar psicología de grande.

RP ¿Cómo es eso?
JO_ Suelo leer mucho y le sacaba algunos libros a ella y trataba poner en práctica las técnicas de psicología de esos libros y las aplicaba para hacer magia. Y a partir de ahí me di cuenta de que se podían utilizar y que funcionaban muy bien.

RP El gran simulador
JO_ Gesticula permanentemente. Su mirada es decidida: los ojos del interlocutor siempre es el blanco. Sus manos son el complemento de expresión ante cada palabra que expresa. Ordeix sabe medir lo que dice, las preguntas son sólo el disparador, no el objeto de sus respuestas.

RP ¿Para ser mentalista es necesario tener una predisposición natural, haber nacido con algo especial?
JO_ Creo que todos podemos hacer mentalismo, pero hay algunas personas que han nacido con un desarrollo más amplio de la percepción y de la intuición, que facilita el camino a la hora de dedicarse a esto.

RP ¿A qué jugabas cuando eras chico?
JO_ Al ajedrez, empecé a jugar a los ocho años (risas).

RP Bueno eso ya nos da un panorama...
JO_ Sí, (risas).

RP Convengamos que no es muy normal que un chico de esa edad juegue al ajedrez.
JO_ Es cierto, jugar al ajedrez desarrolla el sentido de la estrategia y para ganar un campeonato mundial de magia y para desarrollar efectos, para tener ideas nuevas, se usa mucho la estrategia. También iba a la cancha con mi papá a ver a San Lorenzo, hacía deportes, pero ya de chico me gustaba hacer magia. El gran problema cuando uno está empezando es que se necesita público. Yo les mostraba a mis padres, pero llegaba un momento en el que ellos ya no querían ver más trucos, entonces me pasaba que iba con un truco nuevo y le preguntaba a mi papá si se lo podía mostrar y generalmente la respuesta era ‘no’, pero me fui dando cuenta de que si él me decía ‘no’ con una voz fuerte y con la palma de la mano hacía arriba podía insistir, ahora si me decía ‘no’ pero en voz baja y señalándome con el dedo índice ahí no había chances. Esos eran movimientos inconscientes que mi papá hacía, el mensaje era siempre el mismo, pero el lenguaje del cuerpo no y eso me daba la pauta de cuando podía insistir y cuando no, entonces ahí empecé a desarrollar lo que es la percepción.

RP Supongo que ganar el campeonato mundial es como el sueño de todo mago, ¿se podría decir que ya tocaste tu techo?
JO_ Sí, sí, el techo es el mundial en lo que tiene que ver a competencias, pero en cuanto a presentaciones en teatro, un buen show en Las Vegas también puede ser un objetivo.

RP David Copperfield se interesó en el truco con el que ganaste, ¿ya se lo vendiste?
JO_ No, estamos todavía en una etapa de negociación, el gran problema es el tema de la exclusividad. En el caso de que lo venda, no lo puedo hacer más, entonces hay que tener en cuenta eso. De cualquier manera creo que va a llegar a buen puerto el asunto

RP ¿Y en qué valor se puede vender un truco de ilusionismo?
JO_ No son cifras millonarias, es un buen número pero no es un dinero que te cambia la vida.

RP Igual debe depender de quién es el comprador, ¿no?
JO_ Un producto tiene un precio que no depende de quién te lo compre. Si vos vas a comprar un auto y un multimillonario también a los dos les cuesta lo mismo.

RP Está bien, pero estás comparando dos cosas totalmente distintas.
JO_ Eso es verdad (risas), en realidad no hay un precio de mercado para esto, tiene el valor que yo le quiera poner o lo que me quieran pagar porque tampoco hay una demanda tan grande.

RP ¿Entonces no vas a dar una cifra aproximada?
JO_ Y..., no supera los 100 mil dólares.

RP El contrato del engaño consentido
Juan Ordeix viaja por el mundo presentándose en diferentes convenciones de mago, como así también dando shows privados en Embajadas o casas de algunas ‘celebrities’, sobre las cuales no dará nombres porque asegura que es convocado siempre precisamente por la privacidad con la que mantiene sus shows.
De lo que sí no tiene reparos es en dejar claro que nada tiene él de brujo o adivino sino por el contrario, está totalmente convencido de que todo lo que pueda decir un tarotista o parapsicólogo es mentira.

RP ¿Por qué aseguras con tanta vehemencia que lo que hace un tarotista o parapsicólogo, no existe?
JO_ Porque usa las mismas técnicas que utilizamos los ‘entertainers’ como yo, pero ellos para crear falsas expectativas o para aprovecharse de gente que está en un estado de desesperación. De manera que yo invito a la gente que contrate un mentalista para entretenerse pero no para que le adivine sobre su vida, porque nunca van a llegar a buen puerto.

RP ¿Mentalismo e ilusionismo son lo mismo?
JO_ No, mentalismo es la rama que se dedica a trucos en los que la mente está involucrada. En cambio la magia o el ilusionismo, sí son similares, son efectos con los que la gente queda sorprendida, son cosas que no son racionales y es un arte. El mentalismo es un escalón más porque utiliza las técnicas de la magia e el ilusionismo, mezclado con otras técnicas para lograr juegos que tienen que ver con la mente.

RP ¿Se podría decir que la magia es un engaño?
JO_ La magia es un contrato implícito entre dos personas en donde el mago dice: ‘Mirá, yo te voy a engañar’ y la persona dice, ‘ok, engáñame y hacelo bien’. Si yo lo tuviese que definir con dos palabras, diría que sería el arte de lograr que las cosas parezcan lo que no son.
No sólo es mago ilusionista sino también es licenciado en Administración de Empresas, dos profesiones absolutamente diferentes, pero sin embargo, Ordeix le encontró la vuelta para que de alguna manera las empresas también formen parte de su vida. Así, además de realizar shows en eventos sociales y corporativos, también implementó la disertación de cursos de capacitación y motivación en donde enseña técnicas de mentalismo, percepción, entre otras, para el empresario, el vendedor o el negociador. Por último, tiene prevista su agenda para lo que resta del año con presentaciones en España, Inglaterra y el interior del país, mientras espera una buena propuesta para presentar su espectáculo en algún teatro local, algo que todavía no realizó nunca.





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