
RP ¿Cómo sos entre tus cuatro paredes más íntimas?
DU_ Soy medio vieja. Me levanto temprano, hago mis cosas, voy al cíber -no tengo adsl porque sino me cuelgo todo el día en Internet-, visito a mis amigos, hago los laburos que tengo que hacer y eso. Tampoco tengo tele. Días anormales hay muchos, estoy aprendiendo a disfrutarlos sin estresarme ni complicarlos más.
RP ¿Cuál es la diferencia entre el Dani Umpi en un escenario y el que está ahora acá?
DU_ En escena no soy yo mismo, soy una parte. Yo tengo un personaje, no estoy las 24 horas como un Dani Umpi. Me gusta la fantasía. A la vez Dani Umpi soy yo, pero exagerando todos mis tics y mis imperfecciones. Durante el día soy más moderado y más ‘Pocha’. Soy yo mismo peor en una versión más fantasiosa.
RP ¿Qué cosas vas a seguir haciendo y cuáles te parece que no?
DU_ Espero no seguir acumulando tantas porquerías porque tiendo a comprarme y recolectar miles de cachivaches. En la última mudanza tiré muchas cosas, pero ya comencé a juntar de nuevo. Tengo una visión muy fea, ‘pesadillezca’ y apocalíptica de mi futuro, me veo como esos viejos que viven encerrados, rodeados de bolsas de basura. No sé por qué pero es mi mayor temor, más que la muerte.
RP ¿Qué diferencia hay entre el público uruguayo y el argentino?
DU_ Parecen diferentes pero son bastante parecidos. El argentino es mucho más curioso, más eufórico, aunque el uruguayo también puede serlo con las cosas que le generan fanatismos de años.
RP ¿Vendrías a vivir a la Argentina?
DU_ Muchas veces pienso que sí. De hecho en un momento viajaba todas las semanas porque laburaba en Buenos Aires y pensé en alquilarme algo, pero soy muy uruguayo y amo estar en plan turista por la Argentina. Tengo muchos amigos aquí y los veo más que a los de Montevideo. Me encanta Buenos Aires y la disfruto muchísimo (me compro hasta productos de supermercado y me los llevo a Montevideo), pero soy muy montevideano.
RP ¿Cuál es tu ritual antes de ponerte a escribir?
DU_ Soy muy poco noctámbulo y me gusta el sol, el día. Me gusta desayunar frente a la computadora, escribiendo. El enchastre es horrible, un asco, pero no puedo evitarlo. De noche leo o escucho discos nuevos, cosas que voy descubriendo. Soy más receptivo a los demás en la noche. La mejor hora para crear, en mi caso, es la mañana.
RP ¿Cómo es eso?
OG_ Es una costumbre boliviana armar una tumba en la casa al cumplirse un año del fallecimiento del ser querido. Se pone una mesa con un mantel negro y se arman sus comidas, cigarrillos, vino, cerveza, la comida que a él le gustaba y una foto del difunto con una cruz, que armó mi tío que es carpintero. Esta tumba se hace al año de muerto porque la tradición dice que el muerto todavía no subió al cielo, sigue rondando y ese día vuelve a la casa debajo de la mesa a compartir el último día con su familia. Come la comida, se fuma un cigarro, se toma el vino y a partir de ahí sube al cielo. Esto se hace como despedida.
RP ¿Qué significa el fotolog para vos?
DU_ Es una adicción muy importante que tengo. Soy ‘mega-fotologuero’, tengo muchos amigos por la net y me ha dado muchas satisfacciones. Me gusta mucho la posibilidad de reinvención que ofrece, esa mezcla de diario íntimo real con fantasía. No uso muy bien el mío, porque fundamentalmente promociono mis actividades, pero hay gente que lo usa de una manera súper creativa. Soy muy fan de los ‘egologs’, de las personas que se sacan fotos frente al espejo.
RP Vas a estar tocando en el Pepsi Music 07 en Argentina
DU_ Recién me entero de eso. No sé los detalles técnicos. Cuando nos dieron la noticia quedamos súper chochos. Es un momento muy especial que corona un mes más que importante para mi, porque estaré presentándome en muchos lugares a los que nunca pensé ir: Rosario, Misiones, Sao Paulo, Río de Janeiro. Me pone muy feliz, muy feliz.
RP ¿Qué te pasa cuando ves que un chico le canta tus temas de deseo y amor a otro chico sólo en el momento en que está en tu show y después tiene que volver a reprimir sus instintos y sentimientos?
DU_ Me gustaría que esa sensación de libertad perdurara en su vida. Reprimirse a uno mismo es lo peor, aunque uno es responsable de los límites que se pone. Es cierto que cada uno está en una situación especial y no se puede juzgar generalizando ni decirle a la gente lo que tiene que hacer ni cómo debe administrar su vida, pero a veces hay gente que se reprime sin necesidad. Increíblemente, reprimirse es lo más fácil.
RP ¿Qué es lo que más te atrae de un show?
DU_ Son todos distintos, algunos muy multitudinarios y otros con menos de diez personas y sin micrófonos que disfrutamos muchísimo. Los peores son aquellos compromisos que no podés evitar (no comments, please).
RP ¿Qué sentiste cuando Adrián Dárgelos te dijo que iba a actuar en tu show?
DU_ Eso fue muy fuerte, muy sueño. Resulta que había leído en una entrevista que él decía que era fan mío y quedé como loco, imaginate. ¿Quién no estallaría? Me pegó muy fuerte porque lo admiro mucho. Entonces me contacté y se lo propuse de una. Él fue muy amable y muy respetuoso. Yo estaba como loco y todo me llamaba la atención, todo lo que decía, lo que me mostraba. Siempre que me encuentro con alguien que admiro mucho me vuelvo estúpido. La canción salió preciosa, fue una de las cosas más lindas que viví. Me siguió muy bien la cabeza. Un honor para mí.
RP ¿Comprendes que hiciste cantar a uno de los mayores exponentes del pop/rock el tema de Néstor en Bloque, ‘Una calle me separa’?
DU_ Si, fue muy hermoso. Yo amo esa canción y estaba muy preocupado tratando de que no quedara como un ejercicio kistch insulso. Fue una versión muy sentida que la hicimos desde nuestras sensibilidades. Es muy bueno integrar la música, generar más aristas. Creo que todo eso es muy sano y muy necesario.
RP ¿Qué es lo que sentís apenas terminas un show?
DU_ Al terminar los shows me viene mucha hambre. Tras lo de La Trastienda (me encanta ese juego de palabras) quedé muy contento porque estaban casi todos mis amigos cerca y sentí que a la gente le gustó mucho el show. La respuesta del público fue inmediata, me regalaron flores, bailaban mucho. Fue muy precioso.
RP ¿Cómo se te ocurre un show con tanto espectáculo y quizás teatro?
DU_ Se me van ocurriendo cosas e invito a gente a que me ayude. Es como un minifestival. No sé nada de actuación. El teatro es un lenguaje que recién estoy aprendiendo a apreciar y con el que siempre fui muy prejuicioso. No lo entendía, era como el fútbol o la danza contemporánea. Me costaba mucho, no comprendía de qué me estaban hablando, no podía seguir los diálogos, pero era una limitación mía. Ahora estoy mejor. Sin embargo no le veo demasiados aspectos teatrales a mis shows, aunque muchos digan lo contrario.
RP ¿En que pensás cuando estás pasando un mal momento en tu vida?
DU_ En que debo encontrar algo para salir de ese estado. A veces lo encuentro y a veces no. Soy bastante débil y tengo demasiado idealizado el autocontrol. No me dejo ayudar mucho, no cuento mucho mis problemas. Soy bastante solitario en esos momentos.
RP ¿Como arrancó Dani Umpi en el ámbito del arte y la música? ¿Cambiaste estilos o siempre seguiste el mismo?
DU_ Viendo para atrás me doy cuenta que no he cambiado mucho, he variado de soportes, pero siempre digo lo mismo. Nunca soñé con ser cantante ni subirme a un escenario, eso surgió de golpe, casi casualmente. Pensaba que iba a ser escritor o artista plástico... de hecho lo soy. Cuesta mucho que tomen en serio cuando estás en varios ámbitos, pero como me despreocupé de entrada y me centré en la producción, al final la legitimación vino sola y por parte de la gente que me interesaba. Cuando hacía muestras de arte me sentía un poco frustrado, porque creía que le mostraba mis cosas a gente a la que no le interesaba en lo más mínimo. Todo eso de hacer una carrera, hacer lobby, me embola increíblemente. Cuando comencé a cantar me sentí mucho mejor y a la vez me ayudó a hacer las otras cosas con menos estrés. Me encanta ser caprichoso, todo lo hago para volverme caprichoso. Asombrosamente, veo que eso está resultando. Lo mejor es encontrar un lugar propio, sin quitárselo a nadie ni tratar de encasillarse en otros preestablecidos. Bah, es lo que creo yo.