
RP ¿Cómo surgió la banda?
RDLS_ La música estuvo presente en mi vida desde siempre, mis padres y mis abuelos escuchaban mucha música en casa. Me crié con los discos de Vinicius de Moraes, Toquinho, Caetano Veloso porque durante la primera parte de mi infancia mis viejos vivían en Brasil. Luego empecé a estudiar guitarra a los 18 años con Gustavo Mozzi, ya directamente los ritmos propios: milonga y tango. Y el Yotivenco nace con mi amigo y compañero Juan Díaz, juntos teníamos un número de varieté en donde combinábamos milonga con teatro, después fuimos metiéndonos directamente en lo musical y fue creciendo la formación, llegaron Blas Alberti (tercera guitarra), Roberto Seitz (contrabajo), Eduardo Avena (batería) y finalmente grabamos un disco.
RP ¿Por qué la elección de ese genero?
RDLS_ ¿Y por qué no? ¿Qué otro genero se me tendría que haber dado?
RP Rock por ejemplo...
RDLS_ ¿Y por qué un joven argentino debería tocar un género extranjero? Por supuesto que yo escuché y escucho ese estilo, sobre todo de adolescente uno consume mucho ese tipo de música, porque además, es lo que los medios proponen, ‘Clarín’ tiene su suplemento ‘Sí’ que es de rock, al igual que el ‘No’ de ‘Página’. O sea, los medios parecerían sugerir que la cultura joven es el rock. Ahora, ¿por qué me pasó esto a mi?, no sé, es lo que siento, lo que escuché desde chico en el Bajo Belgrano, un barrio donde se escuchaba mucho tango. Y por otro lado, a los 18 años escuché al Polaco Goyeneche y me mató, venía escuchando Sumo, Los Redondos, pero el primer disco del Polaco lo entendí mucho y me ‘flasheó’, fue como que el resto desapareció
RP Tenés un costado social muy importante y sos muy coherente con lo que pensás, hacés y decís. ¿Esta música te lleva a rescatar la propia cultura?
RDLS_ Lo vivo primero con un placer enorme de poder interpretar este tipo de música, me conmueve. También es una cuestión de gusto, nos agrada tocar ésta música, escucharla, experimentarla, probar estéticas nuevas dentro de los propios ritmos. Por supuesto que lo que vos decís tiene que ver, porque cuando uno habla de esta música tiene que hablar de la historia. Pasaron muchas cosas en los sesentas, se frenó toda esta movida. Pareciera que ahora está empezando a reavivarse, hay muchas bandas dando mucho que hablar.
RP Y como nada es casual, este género musical te lleva a debutar próximamente como conductor de televisión.
RDLS_ Exactamente, en un programa de música popular argentina que saldrá por el Canal Encuentro, en donde no sólo implica al tango, hablamos de toda la diversidad rítmica que es bastísima y riquísima, como la zamba, el chamamé, los carnavalitos, la milonga, la chacarera. Serán 13 capítulos que se pondrán al aire a partir de octubre. Creo que va hacer algo importante porque es toda una música que no tiene la posibilidad de expresarse en los medios de comunicación, no tiene ningún tipo de facilidad. Me parece sano que se escuche y se vea.
RP Música que, por otro lado, todos alguna vez hemos bailado en actos escolares, ¿no?
RDLS_ ¡Pero cómo puede ser que de esta música tan diversa, tan rica, que ha dado artistas gigantes, lo único que nos quede de recuerdo a nosotros, como jóvenes, es que alguna vez la actuamos en algún acto patrio! Es tremendo, es un vaciamiento cultural muy fuerte, realmente habría que pensar qué pasó ahí.
RP Ahora justamente está en el aire por Canal 7 el reality ‘Coronados de gloria’, que busca elegir una nueva voz en el folklore. También está por comenzar ‘El gen argentino’, una producción de Cuatrocabezas que pone foco en la selección de un argentino que nos represente, y el año pasado estuvo ‘Algo habrán hecho’. ¿Sentís que se está dando un nuevo impulso con el tema de nuestra historia y de nuestra cultura?
RDLS_ El tema de la identidad es un tema sin resolver es algo muy importante en la vida de este país, porque es una identidad muy difícil de definir. ¿Qué es ser argentino? Es una mezcla de raíces afros, indígenas, europeas, se combinan muchas culturas, definir la identidad va ser un tema complicado siempre, y qué bueno que en la actualidad se lo esté empezando a cuestionar. Este es un país donde todavía hoy se hablan veinte lenguas distintas, y esto no te lo dicen nunca. Creo justamente que este programa tiene que ver un poco con eso, con el hacerse cargo de las propias raíces y también tiene que ver con lo popular y con lo festivo, porque son géneros muy alegres.
RP El primer escalón
Se posesiona y se compenetra cuando habla de nuestra cultura, lo lleva en la sangre y no lo disimula, se enorgullece al punto tal que utilizó como nombre de su banda la palabra conventillo al revés. Rodrigo De La Serna hoy se encuentra incursionando en la música, pero hace rato que su mundo por esas ‘causalidades de la vida’, como dirá él más adelante, se remite a la actuación, profesión que le fue permitiendo expresar su ductilidad para pasar de la comedia al drama o interpretar personajes más comprometidos como el de Alberto Granado, el compañero de viaje del Che Guevara en la película ‘Diarios de motocicleta’..
RP ¿Se podría decir, con respecto a tus inicios, que el periodismo guió tus pasos al actor que sos hoy, ya que comenzaste con la actuación porque quisiste anotarte en un taller de periodismo y no había cupo y caíste en el de teatro?
RDLS_ Sí, así es. Después con el tiempo me di cuenta de la preciosa causalidad o de esta suerte que tuve de toparme con mi oficio a los 12 años. Yo me había anotado en Periodismo y el taller estaba lleno, me pasaron a teatro y fue desde la primera clase que me encantó, gracias también al maestro que tuve, Alejandro Oliva, que es un genio. Gané mucho tiempo gracias a ese error.
RP ¿Recordás cuál fue la primera obra que hiciste ante público?
RLDS_ Sí, fue ‘Decir sí’, de Griselda Gambado. Ya había cumplido 13 años, fue a sala llena, había como 350 personas.
RP ¿Qué sentiste cuando bajaste del escenario?
RDLS_ Fue genial, dije: ‘No, por Dios’. Fue un placer infinito sentir ese aplauso al final; una de las experiencias más intensas que viví en mi vida.
RP ¿Cómo fue tu llegada a la tele?
RDLS_ A través del teatro. Una de las últimas obras que hice en ese período -tenía 19 años-, fue ‘Nosferatu’, también de Griselda Gambado. En esa obra participaba la hija de Jorge Guinzburg, una gran actriz. Jorge fue a una función, me llamó para hacer un casting y quedé seleccionado para un piloto que no salió finalmente.
RP ¿De qué se trataba?
RDLS_ Se llamaba ‘El club del espanto’, una serie que producía Jorge. Era un unitario con una mezcla de ‘Clave de sol’ y ‘El regreso de los muertos vivos’, una cosa bizarra (sic) pero muy bien hecha. El proyecto finalmente no salió, pero ahí lo conocí al director de lo que fue después ‘Cibersix’, que me llamó para ese proyecto. Luego vinieron ‘Naranja y media’, ‘Son o se hacen’ y ‘Campeones’.
RP Por haber encontrado a Erica Rivas, la madre de tu hija, y por ser tu último trabajo en una comedia, ¿‘Campeones’ es el programa más importante antes de la llegada de ‘Okupas’?
RDLS_ Sin dudas, ‘Campeones’ fue un antes y después en mi vida, ahí la conocí a Erica, nos enamoramos y nos fuimos a vivir juntos. Y ‘Okupas’ marcó un quiebre a nivel profesional, a partir de ahí ya mis personajes tomaron otra dimensión, tuve otro rol dentro de la ficción, ya no tan de comedia..
RP ¿Qué tenés en cuenta a la hora de elegir una ficción o cine?
RDLS_ Primero si me interesa lo que se quiere contar, si siento que tengo algo que ofrecerle a esa historia, si puedo llegar a comunicar y transmitir algo saludable. Después los detalles técnicos, el guión, el elenco, el director, el dinero (risas), todo eso pesa en la balanza.
RP El devenir de un personaje
‘Diarios de Motocicleta’ le permitió obtener el reconocimiento y respeto internacional. Sin embargo, para De la Serna fue más que eso, se convirtió en un logro personal y espiritual. Luego vino ‘Crónica de una fuga’, donde una vez más le puso el cuerpo a una temática de mucho compromiso social, como fue contar la historia de Claudio Tamburrini, ex arquero de Almagro, secuestrado –luego logró escapar- durante la última dictadura militar. Sin embargo, más allá de estar feliz con lo logrado hasta el momento, asegura que tiene ganas de volver a la comedia para reírse y disfrutar como en sus inicios.
RP ¿Cómo fue para vos, una persona tan compenetrada con nuestra historia, actuar en ‘Diarios de motocicleta’ y hacer el mismo viaje que realizó el Che?
RDLS_ Esa experiencia fue increíble, de todo punto de vista fue modificadora en mi vida, el hecho de preparar un rol como el que pude preparar, para un actor es algo que te toca una vez en la vida. Un tipo tan completo como Alberto Granados, un intelectual, un científico, pero también alguien con mucha pasión por la vida, por los placeres de la vida, un ser con dos caras que se complementaban muy bien y eso para un actor es maravilloso. Bailarín, mujeriego, le encantaba comer, beber, apasionado por los viajes, estaba muy comprometido con la problemática de Latinoamérica, que además, tuvo el lujo de conocer al germen de lo que fue el Che Guevara en todo ese viaje. Él tuvo mucho que ver, es un personaje único. Y después conocer todo estos países por donde pasó el viaje, los festivales a los que asistimos, también conocí los otros países (risas), la otra parte del mundo.
RP ¿Cómo saliste de un personaje con características tan fuertes?
RDLS_ Al personaje te los sacás, lo que es doloroso es sentir que una experiencia así no se va a repetir, porque ser tan intensa, completa, increíble. Todo lo que esa película trajo a mi vida fue mucho: tantos regalos, tantas personas conocidas, tantos países, tanta geografía, tanto reconocimiento, tanto placer. Eso llegó y se fue también, eso es lo doloroso. Y además saber, porque uno no es tonto, que un proyecto así es difícil que te vuelva a pasar, algo tan hermoso como eso, es difícil.
RP Pero sos joven.
RDLS_ Sí, soy joven, ojalá, pero es duro saber que sos joven y sentir, como sentía en ese momento, que nunca más me iba a ocurrir algo tan lindo, de hecho todavía no me pasó. Es un poquito como un duelo.
RP ¿Cuántas veces viste la película?
RDLS_ Creo que fueron como seis o siete veces.
RP ¿Sos muy crítico de tu trabajo?
RDLS_ Sí, sí. La primera vez que la vi me pareció horrible mi actuación. Me parecía muy pelotudo el laburo que había hecho, que era una cuestión demasiado exagerada para nada contenida, me critiqué muchísimo, me quería matar de la vergüenza.
RP ¿Y cuándo te empezaste a gustar?
RDLS_ La segunda vez que la vi dije, ‘qué buena película por Dios’. La tercera, ‘la mejor película de todo los tiempos, no hay con qué darle’; la cuarta ‘qué mierda esta película’. Es muy raro, no podés ser objetivo.
RP Existe como una coherencia importante entre tu compromiso social, cultural, y los proyectos que venías realizando en los últimos años, como ‘Diarios...’ y ‘Crónica de una fuga’...
RDLS_ (Interrumpe) Eso me inhibe la posibilidad de hacer ‘El champagne las pone mimosas’ (risas) que por ahí me gustaría. Es una carga pesada eso de que todo tenga una coherencia y una ideología detrás.
RP Bueno, pero vos lo elegís también, ¿no?
RDLS_ Sí, es verdad. Por algo también me llegan esas cosas, como lo del taller cuando era chico... (piensa). Qué sé yo en dónde radica la verdad de todo esto, pero estoy pensando que también me limita mucho, por ahí también tengo ganas de hacer una obra de teatro que no tenga nada que ver con lo socia
RP ¿Por ejemplo?
RDLS_ Me gustaría hacer una comedia pura y exclusivamente disparatada, sin ninguna sofisticación, ni ninguna ideología detrás, tengo ganas de reírme y que la gente se divierta y listo.
RP ¿‘Crónica de una fuga’ fue dura, no?
RDLS_ Sí, sin duda, fue brava. Nací en 1976 y estoy muy bien informado de todo lo que pasó, como todo muchacho de mi generación. He leído mucho y a la hora de encarar escenas de tortura fue algo feo.
RP Por ahí a una persona que no vive la experiencia de la actuación le cuesta imaginarse ese famoso ‘corte’.
RDLS_ Es ¡¡¡corten!!! (lo grita, risas). Quedás ahí un par de minutos en algo. La diferencia está que uno es actor y no un esquizofrénico.
RP La creación de un personaje no sólo implica la actuación en sí misma, sino también tenés que adaptar tu cuerpo a lo que te pide el personaje, adelgazar, engordar, cortarte el pelo, e inclusive también a veces se pueden sufrir accidentes como salió publicado que te habías quemado la cara con ácido.
RDLS_ No eso fue una huevada que salió por ahí y después se colgaron los cholulos, pero no fue tan así, me tiraron un poquito de amoníaco en la cara, pero nada importante, son accidentes, qué vas a hacer.
RP ¿Qué es lo que nunca harías por un personaje aún gustándote la propuesta laboral?
RDLS_ Por ejemplo me acuerdo que para la promoción de ‘Hermanos y detectives’ me decían que tenía que salir con un arma. La foto era Rodrigo Noya con una lupa y yo al lado con un arma, y yo no tengo ganas de tener un arma en la mano y que esté empapelada la Ciudad de Buenos Aires con eso, y encima con un niño al lado. Me parece que no va, pero hay que estar atento porque de golpe te sacaste la foto y chau.
RP ¿Sos muy sensible, no?
RDLS_ Como todo artista, pero son cuestiones que de golpe te das cuentas y decís: ‘No, esto no lo haría’. Mucho más si hay escenas donde pasan ese tipo de cosas, salvo que sea lo que estás contando, por ahí estás contando la vida de un hijo de puta y lo tenés que hacer. O sea, el rol de Pablo Echarri en ‘Crónica de una fuga’ es interesante también, pero en este caso era ambiguo, porque yo era supuestamente el bueno, el policía, el papá del nene.
RP ¿Cómo fue trabajar con Rodrigo Noya, habiendo tanta diferencia de edad?
RDLS_ Divino. Rodrigo es un chico tan especial que se puede hablar de igual a igual de cualquier tema, en cualquier bar. El muchacho te habla de política, de fútbol, es un pibe muy especial sin dudas, muy sensible, muy amoroso, fue genial trabajar con él, fue volver a jugar, siempre tenía ganas de seguir, de probar cosas. Algo que uno, lamentablemente con los años y la profesionalidad que se va adquiriendo, se va olvidando de que actuar es un juego.
RP ¿Con Rodrigo despuntaste un poquito el oficio de ser papá?
RDLS_ Pude entender más el vínculo entre los dos personajes, siendo padre que sin serlo. Comprendí de golpe la magnitud de tener a cargo una criatura y todas las decisiones que uno toma o ejerce con un chico, el haber sido padre me dio una dimensión más honda y más amplia de ese vínculo.
RP Haciendo referencia a esa famosa frase de que la llegada de un hijo es un antes y un después, ¿qué cambió en vos con la llegada de Miranda?
RDLS_ Y te cuestionás todo desde otro lugar, se resignifica tu vida, la escala de valores se cae de la estantería y construís una nueva.
RP ¿Qué ves que tiene ella de vos y de Erica?
RDLS_ Eso no te lo pienso decir (risas), ya hablé bastante de cosas privadas.
RP Ok, cambiemos de tema. Ahora estás un proyecto de película sobre la vida de Oscar ‘Ringo’ Bonavena.
RDLS_ Estamos en eso, pero todavía no se sabe mucho, hay algunos temas internos solucionándose.
RP ¿Hay posibilidades que puedan volver a trabajar juntos con tu mujer?
RDLS_ ¡Sí!, tenemos muchas ganas, estamos intentando hacer algo en teatro, tiene que aparecer un texto que nos guste.
RP ¿En ficción tenés algo previsto para tele?
RDLS_ No, por ahora nada, le estoy mezquinando. Este año sólo me estoy dedicando a la música, se dio así.