
Escenas de la vida porno
La condición principalmente necesaria que debe tener un hombre para ser elegido para trabajar en una película porno se basa en que responda su miembro cuando la luz roja de la cámara se enciende. Simple para algunos; no tanto para otros.
RP ¿Cómo es la elección en el caso de las mujeres?
VM_ Hay un mito instalado de decir ‘quiero ver cómo la chupás’. Te van a responder: ‘Sí, cómo no, son 200 dólares’. ¡Te lo cobran! Esto no es como un programa de la tele donde si no te la chupan no te dan laburo. El mito del casting para coger es una mentira. Tenés el mismo derecho que cualquiera que va al 59 -rubro de servicios publicado en ‘Clarín’-. Y en realidad no es una prueba ver cómo te la chupa. La prueba es cómo habla, cómo se desempeña, cómo tiene el cuerpo, verla desnuda, qué actitud tiene preguntándole qué le gusta. Ahí sacas una composición de lugar, y no teniendo sexo con ella para ver si sirve. Hay un director que tiene sexo en la selección del casting pero paga. Eso es decir: ‘Ya que estoy me echo un polvo’. A mí eso no me va.
RP ¿Exigís controles a tus elencos?
VM_ Los actores tienen controles de HIV y están obligados a usar preservativos, algo que impusimos los tercermundistas, Brasil y Argentina. Fuimos los primeros que no ocultamos la utilización del forro y ahora la medida ya es universal. Había que dar el ejemplo en las películas porno y me parece que fue un desliz de todas las organizaciones mundiales de la salud no exigirlo.
RP ¿Sabés de consumidores porno que no estén de acuerdo con la protección de la salud de los actores?
VM_ Si bien el forro no se nota demasiado, hay un 5 por ciento de la industria -los puristas- que son los reventados a los que les gusta la zoofilia y todo eso, que son los que dicen que eso es arruinar el porno.¡Qué lo hagan ellos la puta que los parió! A mí me parece terrible darle bola a esa gente que se tienta con toda esa parte jodida. Demostré que se puede hacer otra cosa y tener éxito. Y el público en masa prefiere lo que hago yo.
RP ¿El secreto de la aceptación de tus películas es el guión?
VM_ Puede ser. La gente que me para por la calle me hace notar que se involucra con la historia y termina aceptando la escena de sexo para ver qué sigue. Que no pasa la teoría de los Estados Unidos de que caliente mucho los primeros veinte minutos y cuando acaba ya está. No hago cine para eso, sino para que el tipo se quede a mirarla y si después quiere, se caliente.
RP Las chicas que trabajan en tus películas no tienen aspectos tan descomunales como las que podrían encontrarse en una producción yankee.?
VM_ No me interesa el precio que tengo que pagar por eso, porque tendría que buscar minas totalmente de plástico. Se creen divas y eso hace que sea terrible trabajar con ellas. No tienen buen sexo, es todo falso. Pero a ellos les gusta eso. Ahora estoy trabajando para los Estados Unidos y los estoy convenciendo, ganando la partida. Cuando pusieron la primera película mía, descubrieron que este tipo, que hace lo contrario a ellos, vende bien. Al principio me costó, pero cuando estrenaron ‘Adulterio’, que es una historia con una cierta broma al final, me dijeron que siga con ese estilo, al punto que me autorizaron a filmar la película del año, con una inversión del triple, que se llama ‘Scary sex movie’, una sátira de ‘Scary movie’. Me dejaron libertad de ideas. Esta película tiene una brecha de morbo, porque vas a ver a Freddy cogiendo una mina. Está El loco de la motosierra, Jason, Chucky y la novia, Drácula. Los muertos vivos entrando a una casa y obligando a una mina a tener sexo oral. Y está mezclada con suspenso. Es rara.
RP Además de películas con guiones de interés coyuntural, experimentaste con el formato del reality.
VM_ Con ‘Expedición sex’ estuvimos trece días en una isla del Tigre. Tuvo mucho de ‘Odisea’, el programa que conducía Marley por Telefe, porque había juegos, pero sexuales, como sacar el dulce de leche de un pito, comer arroz en la vagina de la mina o correr en pelotas todos atados. Se proponían desafíos para llegar al punto, como ir a dar vueltas en un velero y hacer intercambios de parejas o decirles que tomen sol en bolas ya que la playa era de ellos.
RP ¿Alguno de los participantes tuvo algún problema durante el juego?
VM_ Había un mendocino que cuando se presentó al casting me dijo que estaba desocupado y lo contraté. El tipo iba ganando el juego porque era alegre, muy vivaz y seductor, tenía buena dotación, se cogía todo lo que se le pasaba por el camino. Pero un día estábamos grabando y cayó la cana porque alguien había espiado con un telescopio y les había dicho que estábamos cogiendo. Nos llevaron a la comisaría. Algo muy loco porque éramos treinta y pico en una isla. Las lanchas pasaban como seis horas después por lo que pararon a varias haciendo autostop. Tuvieron que juntar como veinte para llevarnos. En el trayecto este tipo me pregunta qué va a pasar en la comisaría. Le contesté que nos iban a pedir los datos para averiguar antecedentes. Me dijo que no podía ir porque era cura. Que se había recibido en Mendoza hacía un mes y me había mentido porque se tenía que ir a Corea a hacer una misión, y como no había cogido en su vida, se quería sacar todos los gustos de una. Después de eso nos pidió que lo votáramos para que se fuera del reality. Y en la despedida le puse la canción ‘Estoy hecho un demonio’. Nunca lo delaté y como tenía barba candado tampoco lo descubrieron.
RP ¿Qué historia le gustaría contar sobre lo que pasa en la actualidad?
VM_ El secuestro de Cristina Fernández de Kirchner. Es el guión de ‘Secuestro exxxpres 3’, que en cualquier momento se estrena. Es una fantasía, obviamente, y en todo momento se respeta la envestidura de la Primera Dama.
RP ¿Cuál es la fantasía?
VM_ Sería ver qué pasa si la secuestraran ahora. No aparece el personaje sino que se lo habla. Los malos son los que a mi juicio son los malos de la Argentina.
RP ¿Entonces hay bigotes?
VM_ Y alguno que otro. ¿A quién le convendría que secuestren a Cristina Fernández de Kirchner? Me pareció piola por el juego que venimos arrastrando desde la película. En la primera secuestraban a una chica de un colegio secundario. En la segunda, al hijo de un empresario, nada que ver con Blumberg. Todos van a pensar que estamos locos y más de uno va a bardear con eso, más de un programa de tele va a joder. Pero si vos ves la película vas a notar que es ‘Pro K’. En ningún momento se la nombra ni nada. No nos vamos a meter en un escándalo semejante.