
Un enemigo en casa
Si se piensa todo lo que lleva pila tradicionalmente en un hogar, se puede sumar decenas de ellas: walkman, controles remotos, reloj despertador, de pared, de mano, radios, cámaras de fotos, calculadoras, juguetes, linternas, baterías de celulares, entre otros. No hace falta salir de su casa para ver la contaminación ambiental. Paula Brufman, coordinadora de las Campañas contra la Contaminación en Greenpeace, detalla la actualidad de la Argentina: “Todos los días consumimos productos que contienen sustancias peligrosas. Llegado el momento de la disposición final del producto ya utilizado, nos encontramos frente a un dilema de qué hacer con él. El Estado, es decir nosotros, es quien habitualmente carga con la responsabilidad de disponer de ese producto de una manera que minimice el daño ambiental.” Entonces, ¿cómo debería funcionar el Estado? “Quien debe tener responsabilidad por la disposición de un bien de uso portador de sustancias peligrosas debe ser aquel que tiene la capacidad para solucionarlo, es decir, quien puede introducir cambios en el producto mismo desde su etapa de diseño para evitar los problemas que genera su disposición final. La responsabilidad de una empresa hoy termina con la venta. Debemos exigir a las autoridades la vuelta al fabricante de la responsabilidad legal, física y económica por la gestión del producto tóxico una vez convertido en residuo”, explica Brufman.
Por qué son peligrosas
Las pilas no son energéticamente eficientes, ya que para construirlas se consume más energía que la que brindarán durante su vida útil. Una vez utilizadas, se convierten en un residuo tóxico. En la Argentina siguen los causes habituales de la basura común. Es decir: basurero, relleno sanitario o incineración. Cualquiera que sea el camino causa enormes problemas ambientales. A modo de ejemplo, una sola pila botón puede contaminar más de 600.000 litros de agua. Otro problema es la acumulación de pilas, es muy común guardarlas en cajas. Una pila abandonada que no se usa corre peligro de derramar sustancias químicas de su interior, inclusive cuando se dejan mucho tiempo dentro de aparatos electrónicos o juguetes. Aunque se ha desarrollado el blindaje de las pilas para evitar este problema, lo cierto es que su eficacia no es absoluta y su aplicación no está universalmente extendida.
En la Argentina se venden cinco tipos de pilas no recargables compuestas por los siguientes minerales: carbón, alcalinas, cloruro de zinc, oxido de plata y oxido de mercurio. Todos los tipos de pilas contienen diferentes porcentajes de mercurio, elemento altamente contaminante. Cuando se arroja pilas con mercurio a la basura, a pesar de estar descargadas, seguirán vertiendo ese mineral a su alrededor. De esta manera se está contaminando el suelo con mercurio gratuitamente. La posibilidad de ingesta de este material puede provocar daños cerebrales, en los riñones y en la función motora.
En la guardia del Centro de Toxicología del Hospital Pedro Elizalde, son casos comunes la ingesta de pilas botón -en relojes y juguetes- de chicos. Lo primero que se realiza es una placa para la ubicación de la pila, puede encontrarse en el intestino, en el esófago o en el estómago. En este último es más grave el problema. Los líquidos que se encuentran en el estómago pueden producir una reacción química a la pila y así abrirse y eliminar el mercurio, estos casos son de operación de urgencia, ya que puede provocar perforación del mismo y lesiones intestinales.
Qué hacer con las pilas
Usar pilas y baterías recargables sería una opción ya que no son tiradas luego de su uso a la basura, pero aunque carecen de mercurio, contienen níquel y cadminio, también metales tóxicos. La exposición al níquel puede destruir los tejidos de las membranas nasales y el cadminio está calificado como cancerígeno y causante de trastornos en el aparato digestivo. Entonces, ¿qué pilas convienen más? Ninguna. Para Brufman de Greenpeace, la mejor prevención pasa por evitar el uso de las pilas siempre que sea posible, procurando emplear artículos que no requieran energía eléctrica (si existe la opción) o que puedan ser enchufados, ya que este método es, incluso, más suficiente desde el punto de vista energético.
Se está comenzando a sacar al mercado un nuevo tipo de pilas, conocidas como pilas verdes ecológicas o biopilas. La ventaja de esta novedad es que apenas contienen mercurio, así que no generarían mucha contaminación al momento de llegar al basural.
Consejos
No adquirir aparatos que no sean imprescindibles o funcionen exclusivamente con pilas. ¿Que tal si se deja de comprar juguetes a pilas y se alimenta la creatividad de los niños mediante juegos o juguetes menos sofisticados y más baratos? Tratar de conectar los aparatos eléctricos a red siempre que sea posible, en lugar de utilizar energía enlatada. Pueden utilizarse pequeños adaptadores, sencillos y baratos, ajustables a cualquier voltaje, capaces de transformar la corriente alterna en continua. En el caso de las calculadoras, son recomendables las que se cargan con luz solar.
Si no más remedio que utilizar pilas, se deben tener en cuenta las siguientes posibilidades: usar pilas verdes, cambiar pilas de botón de mercurio por las de litio, aprovechar las pilas recargables, tienen la ventaja de poder reutilizarse más de 500 veces y significa una gran disminución del vertido de pilas al medio ambiente. Y cuando hayan acabado su utilidad, esperar la oportunidad de depositarlas en un lugar seguro.


